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La salud en Nicaragua
se ve afectada por los mismos problemas que la educación:
existe una buena sanidad privada, pero sólo es
accesible a una pequeña parte de la población.
La mayoría de la gente no puede costearse un
seguro de salud privado, y depende totalmente de la
sanidad pública, que sufre graves carencias:
hospitales y centros de salud viejos y mal equipados;
profesionales y personal mal pagado y en muchos casos
poco motivado; ausencia de políticas de prevención
eficaces; deficiente y errática gestión
y administración etc.
Afortunadamente Nicaragua no sufre de epidemias graves:
la fiebre amarilla y la malaria ó el chagras
que afectan a otros países sudamericanos son
aquí muy poco poco frecuentes. Los mayores problemas
de salud, además de las enfermedades “comunes”
como gripe e infecciones, cáncer o trastornos
cardiovasculares, vienen dados, en el caso de la población
más pobre, por las conciciones en las que viven:
- La falta de higiene y acceso a agua potable provoca
numerosas enfermedades gastrointentinales, muy graves
en el caso de niños y ancianos.
- La falta de educación sanitaria provoca enfermedades
infecciosas por falta de higiene en alimentos, cocinas,
no laverse las manos antes de comer, etc
- La ausencia de una educación sexual adecuada
provoca embarazos no deseados en jóvenes.
- La pobre dieta alimentaria de la población
sin recursos provoca, sobre todo en los niños,
situaciones de malnutrición que conlleva problemas
como anemias, enfermedades parasitarias, pobre crecimiento
y debilidad general antes cualquier enfermedad.
- El alcoholismo es un grave problema entre la población
masculina sin recursos.

Las condiciones en las
que vive la población
con menos recursos influye en sus
problemas de salud.
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La falta de agua potable
para
toda la población y
de comportamientos higiénicos
con el agua provocan
numerosas enfermedades infecciosas.
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El acceso a medicamentos y a pruebas médicas
es muy limitado por parte de la población debido
a su alto coste. Una visita al médico especialista
privado cuesta alrededor de 300 córdobas (10
€) y el pago de medicamentos de una receta normal
sale por alrededor de 200-400 córdobas (7-14
€). Esto explica que mucha gente no vaya a ver
a doctor alguno y se automedique siguiendo las indicaciones
de visitas efectuadas con anterioridad, con el grave
peligro que dicha práctica conlleva para su salud.
A pesar de la grave situación sanitaria que
afecta a la población pobre, la esperanza de
vida ha aumentado en los últimos años,
siendo en el año 2006 de 72 años, aunque
lógicamente en las zonas rurales y de peores
recursos esta esperanza es menor.
Fuentes:
SETEC
( Secretaría Técnica de la Presidencia) |
UNICEF |