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Antonio Prieto, fundador y Director
de Centro Social Tio Antonio:
" ...Pero volvamos a la tormenta. Yo marchaba
hacia Guatemala, porque insistieron en que viera Antigua
antes de decidir quedarme en Nicaragua, y empezó
a llover. Y esa tormenta duró 9 días y
sus correspondientes noches y allí, incomunicado,
sin tele y sin radio, no me enteré que en Guatemala
un huracán acabo con 800 vidas y cientos de desaparecidos,
y que a solo 20 Km de donde estaba habían muerto
8 personas por las lluvias. Nosotros teníamos
una preocupación mayor: comer. No podíamos
ir a León ni podíamos salir, así
que me dedique a comprar pollos a algunos vecinos que
torpemente intentábamos luego cazar. Algunos
de estos pollos estaban tan famélicos, que una
vez desplumados no sabias si cocinarlo, o hacerte un
collar con el. Además, a medida que pasaban los
días cada vez más chavaleria se agregaba
a nuestras “comilonas” y no quedaba otra
que usarlo para dar cuerpo a un arroz y luchar por un
trozo de pollo.
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"...Algunos de estos pollos estaban tan
famélicos, que una vez desplumados no sabias
si cocinarlo, o hacerte un collar con él..." |
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"...Y esa tormenta duró 9 días
y sus correspondientes noches y allí, incomunicado,
sin tele y sin radio, no me enteré que
en Guatemala un huracán acabo con 800 vidas..."
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Uno de los chavalos que más cariño me
mostró era Oscar, al que todos llamaban Cano
o la loca. No soltaba palabra, solo me miraba y reía
y rápidamente entendí que la comida era
nuestro nexo. Cuando las lluvias más o menos
amainaron y nada me ataba allí, fue imposible
irme, el vinculo creado con todos los crios me cambió
la vida, mi orden de necesidades dio un giro de 180
grados y tomé dos decisiones: vivir en Nicaragua
y ayudar a unos chavalos cuyo único pecado era
ser pobres.
Pedí permiso a los padres de Cano para llevarle
a un hospital y dictaminar cual era su problema. Aun
recuerdo cuando llegamos a Granada, ciudad en la que
vivo a unos 200 Km de su casa, que nos alojamos en un
hotel a la espera de que me trajeran las camas a la
casa recién alquilada y que al salir del baño
Cano estaba poniendo las sábanas que su madre
le había dado encima de la cama. Tuve que explicarle
que era un hotel. Tenía 14 años.

"...Uno de los chavalos
que más cariño me mostró
era Oscar..."
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"...hoy año
y medio después este chaval es otro..."
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Cano tiene una perdida auditiva del 75 y 80 % respectivamente,
hecho que le impedía hablar correctamente y desarrollar
una vida normal, además de un leve retraso y
una falta total de educación, valores y sentido
de la comunidad y familia. Recordareis muchos de los
que leáis esto cómo organizamos una colecta
para pagar su audiometría y comprarle un audífono
y con qué entusiasmo iba relatando sus progresos.
Hoy año y medio después este chaval es
otro, con un espectacular cambio físico ya que
se machaca cada día en el gimnasio, que es su
pasión, y ha experimentado un cambio importante
en madurez, progresos totalmente cuantificables en educación,
y en la enseñanza y avances en la escritura y
lectura grandísimos para alguien que hasta hace
poco mas de un año no sabia ni que eran los días
de la semana.
Cano se vino a vivir conmigo porque era la única
forma de acceder a una educación especial. Cada
15 días va a pasar el fin de semana a casa y
cuando puedo algún fin de semana me voy con él
y veo a mis críos, de los que podría estar
escribiendo horas y horas, pero eso será otro
día..."
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Nuestra primera oficina
del Centro Social
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"...tomé dos
decisiones: vivir en Nicaragua y ayudar a unos
chavalos cuyo único pecado era ser pobres..."
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